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Bienvenido/a a la séptima edición de Código Morsa, la newsletter donde hablamos de geopolítica, economía y ciencia. |
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En la newsletter de hoy vamos a ver: |
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🔥 Los grandes poderes de los países🔥 |
Decía Lord Varys a Tyrion Lannister en Juego de Tronos que “el poder reside donde los hombres creen que reside. Es un truco, una sombra en la pared”. Pues de esto precisamente vamos a hablar hoy. |
Si la influencia internacional fuese una partida de ajedrez, los Estados no jugarían con una sola pieza. Algunos movimientos se hacen con la fuerza bruta, otros con seducción y otros con una mezcla calculada de ambas. En geopolítica, estas formas de influencia suelen agruparse en varios tipos de poder que explican cómo un país consigue que otros hagan lo que quiere sin necesidad de ocuparlos militarmente. |
⚔️ Hard power: cuando la influencia se impone por la fuerza. Consiste en obligar a otros actores a actuar de determinada manera mediante coerción militar o económica. Incluye invasiones, amenazas militares, sanciones económicas, embargos o bloqueos comerciales. Es la forma de poder más antigua en la política internacional. |
💣 El poder militar como herramienta de presión. Ejércitos, bases militares, flotas navales o armas nucleares permiten a los Estados proyectar poder más allá de sus fronteras. La presencia militar global de Estados Unidos, la invasión de Ucrania por Rusia o la disuasión nuclear son ejemplos de cómo el hard power sigue siendo un elemento central en la geopolítica contemporánea. 💰 Coerción económica y sanciones. El hard power no siempre implica soldados. También puede ejercerse mediante sanciones financieras, restricciones comerciales o control de recursos estratégicos. Las sanciones occidentales contra Irán o Rusia muestran cómo la economía puede convertirse en un instrumento de presión política.
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🎬 Soft power: la capacidad de seducir al mundo. El concepto fue popularizado por el politólogo Joseph Nye a finales del siglo XX. Describe la capacidad de un país para influir en otros a través de la atracción cultural, los valores o el prestigio internacional, en lugar de la coerción. Hollywood, el flamenco en España, las universidades de élite, el K-pop, el fútbol europeo o la gastronomía italiana son ejemplos de cómo la cultura puede proyectar poder global. |
🌍 Cultura como instrumento geopolítico. Series, música, deporte, moda o gastronomía pueden moldear la percepción global de un país. La industria cultural de Estados Unidos, el auge cultural de Corea del Sur o la diplomacia cultural de Francia muestran cómo la cultura puede convertirse en una herramienta estratégica para ganar simpatía, legitimidad e influencia internacional. 🗳️ Valores e instituciones que inspiran a otros países. El soft power también se construye cuando un sistema político o social resulta atractivo para el exterior. Durante décadas, el modelo democrático liberal de Occidente o el Estado de bienestar europeo funcionaron como referencia para muchos países.
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🧠 Smart power: la combinación estratégica de ambos. Ante las limitaciones del poder puramente coercitivo o puramente cultural, muchos analistas hablan de smart power. Es decir, la combinación inteligente de hard power y soft power para maximizar la influencia internacional. Un país puede usar fuerza militar cuando es necesario, pero reforzar su legitimidad mediante diplomacia, cooperación y prestigio cultural. |
🤝 Diplomacia, alianzas e instituciones internacionales. La construcción de alianzas, acuerdos comerciales o instituciones multilaterales también forma parte de este enfoque híbrido. Organizaciones como OTAN o Unión Europea combinan elementos militares, políticos y económicos para amplificar la influencia colectiva de sus miembros.
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📡 Sharp power: la influencia a través de la manipulación informativa. En los últimos años se ha popularizado este término para describir estrategias que buscan penetrar en el debate público de otros países mediante propaganda, desinformación o control mediático. Se utiliza con frecuencia para analizar estrategias informativas asociadas a potencias como Israel o Rusia. |
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⚽ Soft power deportivo ⚽ |
La imágen de Messi en Qatar, vestido con la prenda tradicional árabe (el bisht), ya forma parte de la memoria colectiva del mundo. Y es que, si la política internacional fuese una competición, el deporte sería uno de los escenarios más eficaces para disputar influencia global. Y si no, que se lo digan a España. |
Los estadios, los grandes torneos y las retransmisiones que ven miles de millones de personas y se han convertido en una de las mejores formas de proyectarse a nivel internacional. Ganar un Mundial, organizar unos Juegos Olímpicos o comprar un gran club ya no es solo cuestión de orgullo nacional: también es una forma de construir soft power. |
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⚽ Los grandes torneos como escaparate global. Organizar un evento deportivo mundial permite a un país proyectar una imagen concreta al planeta. El Mundial de fútbol de FIFA World Cup o los Juegos Olímpicos son vistos por miles de millones de personas, lo que convierte al anfitrión en el centro del relato global durante semanas. |
🏟️ Las petromonarquías y el deporte como estrategia de reputación. Estados como Qatar, Arabia Saudí o Emiratos Árabes Unidos han invertido miles de millones en fútbol, golf, tenis o automovilismo. Como eso de que sean dictaduras teocráticas no está muy bien visto por los países más influyentes del mundo, con estos movimientos buscan darse un lavado de cara. |
🌍 El Mundial de Qatar: deporte, polémica y visibilidad global. Qatar es un ejemplo absoluto de todo lo que puede hacer un país pequeño con su “poder blando”. Más allá de controlar Al Jazeera, el medio de comunicación árabe más visto del mundo, también han jugado la estrategia del deporte. |
El Mundial de 2022 FIFA World Cup convirtió a Qatar durante un mes en el epicentro mediático del planeta. Para Doha fue una oportunidad de proyectar modernidad y capacidad organizativa, aunque también generó debates internacionales sobre derechos laborales, libertades civiles y condiciones de los trabajadores migrantes. |
🏎️ La Fórmula 1 como circuito geopolítico. El calendario de la Formula One se ha desplazado cada vez más hacia Oriente Medio. Grandes premios en Bahréin, Arabia Saudí, Qatar o Abu Dhabi muestran cómo estos países utilizan el automovilismo para posicionarse como centros turísticos y financieros. |
💰 Comprar clubes para ganar influencia global. Los fondos soberanos de las monarquías del Golfo han adquirido clubes emblemáticos del fútbol europeo. El Paris Saint-Germain pertenece al fondo soberano de Qatar, mientras que el Manchester City está vinculado a Abu Dhabi. Estos equipos se convierten en plataformas globales de visibilidad para los países que los financian. |
🌍 El caso de Marruecos: fútbol para ganar prestigio regional. La histórica actuación de Morocco national football team en el Mundial de Qatar 2022, donde alcanzó las semifinales, tuvo un impacto enorme en la imagen internacional del país. Además, Marruecos aspira a organizar el Mundial de 2030 junto a España y Portugal, reforzando su posición como puente entre Europa y África. |
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📺 El deporte como industria mediática global. Las grandes ligas deportivas son productos audiovisuales gigantescos. La Premier League inglesa, por ejemplo, se retransmite en más de 200 países. Los clubes se convierten así en marcas globales que proyectan cultura, idioma e identidad nacional. |
⚠️ La cara polémica: el debate sobre el “sportswashing”. El uso del deporte para mejorar la reputación internacional de gobiernos con problemas de derechos humanos ha generado críticas. Organizaciones y analistas utilizan el término “sportswashing” para describir cómo algunos países intentan lavar su imagen internacional a través de grandes eventos o inversiones deportivas. |
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🍣 El poder de la comida 🍣 |
La gastronomía tiene una ventaja brutal frente a otros instrumentos de influencia: es cotidiana, rica y fácil de exportar. Una serie puede gustarte o no, pero comer es obligatorio. Veamos 6 ejemplos distintos: |
🍝 Italia: probablemente la superpotencia gastronómica más efectiva del planeta. Pocas cocinas han conquistado el mundo como la italiana. La pizza, la pasta, el risotto, el tiramisú o el espresso están tan integrados en la vida cotidiana de otros países que casi han dejado de percibirse como productos extranjeros. Y ahí está precisamente su fuerza: medio planeta se pelea por hacer la mejor pizza o la mejor carbonara. |
🍔 Estados Unidos y la comida basura. La cocina estadounidense no goza del mismo prestigio, pero ha sabido superar la calidad con cantidad, o mejor dicho… con obesidad. Hamburguesas, refrescos, pollo frito, cafés gigantes, brunch, delivery, cadenas globales, snacks, comida rápida: Estados Unidos exportó una forma de consumir. La expansión de sus marcas ayudó a naturalizar una estética, un ritmo de vida y un lenguaje comercial. |
🥐 Francia: gastronomía como prestigio, élite y civilización. Francia lleva décadas vendiendo refinamiento: : alta restauración, técnica, vinos, quesos, panadería, repostería, protocolo. Durante mucho tiempo, dominar el lenguaje culinario francés equivalía casi a participar en una cultura sofisticada y de alto nivel. |
🍜 Japón y la sofisticación de la precisión. Mi preferida. La cocina japonesa ha sido uno de los grandes éxitos del soft power contemporáneo. Sushi, ramen, tempura, izakayas, matcha… Su comida ayuda a reforzar esa idea del país como una mezcla fascinante de tradición milenaria y modernidad tecnológica. |
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🌮 México: una cocina que proyecta identidad, historia y potencia cultural. Tacos, mole, tamales, chiles, maíz, tequila, mezcal… su cocina transmite una idea de riqueza cultural, mestizaje e historia larga. La comida mexicana genera comunidad: suele asociarse a celebración, reunión y vitalidad. |
🥘 China: cuando la diáspora también cocina geopolítica. La expansión de la cocina china por el mundo es uno de los fenómenos más impresionantes de la historia cultural global. Durante décadas, muchísimas personas tuvieron su primer contacto cotidiano con China a través de un restaurante de barrio. Eso es soft power en estado puro, aunque a veces sea indirecto. Además, la cocina china proyecta la imagen de una civilización antigua, diversa y enorme. |
🥘 Tailandia. Una curiosidad interna: en Memorias de Pez hacemos las reuniones de equipo en un restaurante Tailandés. La expansión mundial de la cocina tailandesa no ha sido solo casualidad. A comienzos de los 2000, el gobierno lanzó el programa “Global Thai” para impulsar restaurantes tailandeses por todo el mundo y promocionar su cultura. El resultado: platos como el pad thai, el curry verde (el favorito de Borja) o la sopa tom yum se han convertido en embajadores del país. |
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La influencia cultural de España en el 🌍 |
¿Creíais que no íbamos a hablar de España?…. España no es una superpotencia militar ni económica, pero sí ha desarrollado una influencia cultural global sorprendentemente potente. Y buena parte de esa influencia funciona además sin una estrategia muy consciente: qué le vamos a hacer… somos así. Nuestra cultura se filtra en la vida cotidiana de millones de personas fuera de nuestro país. Y si no, que le pregunten a Turquía. |
⚽ El fútbol como embajada global. Pocos instrumentos de soft power funcionan tan bien como el fútbol español. Clubes como el Real Madrid o el FC Barcelona tienen cientos de millones de seguidores en todo el planeta. Cada partido retransmitido de La Liga proyecta una imagen de España asociada al espectáculo, la rivalidad histórica y la excelencia deportiva. |
🌍 El idioma español: una potencia cultural de primer nivel. El español es hoy uno de los idiomas más hablados del planeta (645 millones de personas lo hablan y casi 500 millones lo tienen como lengua materna). México es el país con más hispanohablantes (más de 130 millones), seguido por Estados Unidos (que ya supera los 57 millones de usuarios potenciales), Colombia y España. Instituciones como el Instituto Cervantes trabajan precisamente para reforzar esa presencia global. |
🍷 La gastronomía española como símbolo de calidad de vida. Tapas, paella, tortilla, jamón ibérico, vino, aceite de oliva… La cocina española ha ganado muchísimo prestigio internacional en las últimas décadas. Y por qué no decirlo… Está buenísima. Ah, y también está asociada con nuestra alta esperanza de vida. |
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🎵 La música en español conquista el mercado global. Vale sí, muchos no son españoles pero… El auge global de la música urbana y el pop latino ha disparado la visibilidad cultural del mundo hispanohablante. Para que os hagáis una idea: Rosalía superó, con el lanzamiento de su nuevo album (LUX), los 40 millones de oyentes mensuales en Spotify. El álbum logró más de 42 millones de reproducciones en sus primeras 24 horas, colocando 12 canciones en el Top 50 Global y alcanzando el Top 3 de artistas mundiales. Casi nada ¿eh?. |
🎬 El cine y las series como narradores culturales. El audiovisual español también ha ganado proyección internacional. La Casa de Papel fue un auténtico fenómeno, pero ha habido muchos otros. Directores, actores y series españolas han alcanzado audiencias muy grandes. No hace falta que os ponga ejemplos porque ya los conocéis todos, ¿verdad?. Por cierto, ¿Sabíais que en Finlandia los Serrano se puso muy de moda? |
🏖️ El turismo como experiencia cultural masiva. España es uno de los países más visitados del mundo. Millones de turistas experimentan directamente su gastronomía, su patrimonio histórico y su estilo de vida. Ese contacto directo genera una forma muy potente de soft power: quienes visitan el país se convierten en embajadores informales de su cultura. |
🎨 Arte y patrimonio como símbolos universales. Museos, arquitectura histórica y artistas españoles forman parte del imaginario cultural global. Figuras como Velázquez, Goya o Pablo Picasso siguen siendo referencias fundamentales en la historia del arte moderno. |
🌐 Un soft power que conecta Europa, América y el Mediterráneo. La posición cultural de España tiene además una característica singular: sirve de puente entre Europa y el mundo hispanohablante. Esa conexión cultural amplía su influencia mucho más allá de su tamaño económico o militar. |
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Un poco de ciencia… |
Hay una forma de influencia internacional que no se ejerce con ejércitos ni con propaganda, sino con algo mucho más sutil: educación. Cuando miles de estudiantes extranjeros pasan años formándose en un país, no solo aprenden física, economía o ingeniería: también se emborrachan “a malas” durante meses y rompen con sus parejas. |
No. Lo que quería decir es que también absorben su idioma, sus valores, su cultura política y sus redes profesionales. Por eso las universidades se han convertido en una de las herramientas de soft power más eficaces del mundo. |
🌍 Estados Unidos: el gran imán del talento global. Cada año más de un millón de estudiantes internacionales estudian en universidades de Estados Unidos, según datos del Institute of International Education. Ningún otro país atrae tanto talento extranjero. Además, muchas de las instituciones más prestigiosas del planeta —Harvard, MIT, Stanford o Berkeley— se encuentran allí. Todo esto, por cierto, es algo que no parece importarle mucho a la administración actual en la Casa Blanca. |
📊 Los rankings también construyen influencia. En el ranking universitario global de 2024 (QS World University Rankings), 17 de las 50 mejores universidades del mundo están en Estados Unidos, y 8 en el Reino Unido. Este dominio académico refuerza la percepción internacional de liderazgo científico y tecnológico de estos países. |
🧠 El poder de atraer cerebros. Las universidades no solo forman estudiantes extranjeros: también atraen investigadores de todo el mundo. Laboratorios, centros de investigación y financiación científica convierten a ciertos países en auténticos polos de innovación. Silicon Valley, por ejemplo, creció en gran parte alrededor del ecosistema universitario de Stanford y Berkeley. |
🚀 Ciencia, innovación y prestigio internacional. El prestigio científico también se traduce en influencia global. Desde 1901, más del 35% de los premios Nobel han estado afiliados a instituciones estadounidenses en el momento de recibir el premio. Este tipo de logros refuerza la imagen internacional de liderazgo intelectual y tecnológico. |
🌐 La diplomacia de las becas. Muchos países utilizan programas de becas para atraer estudiantes extranjeros. Becas como las Fulbright Program de Estados Unidos o las Chevening Scholarships del Reino Unido financian estudios a miles de estudiantes internacionales cada año. |
 | Ranking de universidades fuera de Estados Unidos |
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⚔️ El Sharp Power ⚔️ |
El sharp power se basa en intervenir en el ecosistema informativo de otros países: medios de comunicación, redes sociales, debates públicos o campañas electorales. Esto se hace desordenando el debate de tu “adversario” e introduciendo narrativas que te vengan bien. Al final, si has tenido éxito, conseguirás fomentar la desconfianza institucional del país donde quieres plantar esa semillita de caos. |
🌐 Internet como campo de batalla geopolítico. Las redes sociales han multiplicado el alcance de estas estrategias. Bots, cuentas falsas, campañas coordinadas o difusión de contenidos manipulados permiten amplificar ciertos mensajes hasta hacerlos parecer debates espontáneos. En muchos casos, los ciudadanos participan en estas discusiones sin saber que detrás hay una estrategia organizada y que están hablando con bots. |
🧠 No siempre se busca convencer, a veces basta con confundir. Una característica clave del sharp power es que no necesita que la gente crea una narrativa concreta. Muchas veces basta con sembrar suficiente ruido informativo para que resulte difícil distinguir qué es cierto y qué no. Cuando la confianza en la información se deteriora, el sistema democrático se vuelve más vulnerable. |
📺 Medios internacionales como herramientas de influencia. Algunos países han desarrollado redes mediáticas globales que emiten en varios idiomas y buscan influir en audiencias extranjeras. Cadenas internacionales vinculadas a gobiernos pueden ofrecer narrativas alternativas a las de los medios occidentales, ampliando su capacidad de influencia fuera de sus fronteras. |
🇷🇺 Rusia y la guerra informativa. Diversos análisis occidentales han señalado que Rusia ha desarrollado estrategias sofisticadas de influencia informativa, especialmente en redes sociales y medios internacionales. Estas tácticas buscan influir en debates políticos en otros países o erosionar la cohesión de alianzas rivales. |
📱 La frontera entre propaganda y diplomacia digital. En la era de internet, la comunicación internacional de los Estados se mueve en una zona difusa. La diplomacia pública, la propaganda y las campañas de influencia pueden mezclarse, haciendo difícil distinguir dónde termina la comunicación legítima y dónde empieza la manipulación estratégica. |
⚠️ Un desafío creciente para las democracias. Las sociedades abiertas —donde existe libertad de prensa y debate político plural— pueden ser especialmente vulnerables a este tipo de estrategias. Por eso muchos gobiernos y organizaciones internacionales están desarrollando mecanismos para detectar campañas de desinformación y proteger la integridad del debate público. |
El sharp power refleja una realidad cada vez más clara: en el siglo XXI, la lucha por el poder no se libra solo en territorios físicos o mercados económicos, sino también en el terreno de la información, la narrativa y la percepción pública. Y en ese campo, a veces una historia bien colocada puede tener tanto impacto como una división militar. |
 | ¿Cómo tratan los países de la UE la desinformación rusa? |
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¡Y una recomendación! |
No hemos hablado mucho de la que puede ser la gran potencia del soft power del último siglo: la cultura popular británica. Y si hay un fenómeno que resume perfectamente cómo una canción puede tener más impacto que muchos discursos diplomáticos, ese es el de los Beatles, que en plena Guerra Fría ayudaron a proyectar una imagen moderna y rebelde de Reino Unido. Os dejo aquí un documental que habla precisamente de esto y que me encanta: |
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Y llegamos al final del Código Morsa de hoy. Esperamos que os haya gustado y que esta temática os haya aportado un poquito de refresco después de tanta guerra y tanto conflicto. |
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